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SEMINARIO I (1953-1954): De la técnica psicoanalítica. Los Escritos Técnicos de Freud.

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comentado por: majose el 01/06/05 - 23:19

 Autor/es: Jacques LACAN
 Editorial: Ediciones Paidos 1981. ISBN: 84-7509-089-3       fecha edición:
                 En francés: publicado en 1975, versión establecida y acortada, respecto a otras transcripciones, por Jacques-Alain Miller: Le Seminaire. Livre I: Les écrits techniques de Freud, Paris, Seuil, col. “Le

Primer seminario público en el hospital de Sainte-Anne, tras la escisión de la Sociedad Psicoanalítica de París y la fundación de la Societé Française de Psychanalyse. El objetivo fundamental de este seminario es el de responder a la pregunta de qué se hace cuando se realiza un psicoanálisis. Habida cuenta de la situación en la que se encontraba en ese momento la teoría y la práctica psicoanalítica, dominada por una concepción postfreudiana cuya línea central entendía la función del psicoanálisis como “adaptación a la realidad vía identificación con el analista”, “reforzamiento del yo”, “dominio de las pulsiones”, etc. Producto, todo esto, de un sesgo en la lectura de los términos freudianos y del prejuicio “naturalista”, “evolucionista” y hasta “darwinista” en el que un “Yo Fuerte” sabría imponer el Principio de Realidad frente al Principio de Placer. De esta manera y expresado de manera muy sintética, la mayoría de los psicoanalistas, habían quedado fijados en la segunda tópica propuesta por Freud en la que hablaba del Ello, Yo y Superyo y en donde el Yo, con su capacidad de síntesis tendría la clave para esa integración a la realidad.
Atrás quedó el Inconsciente como el responsable en su estructura, en su lógica y en su dinámica del psiquismo humano, no como algo patológico, sino como normalidad en la propia representación de cualquier sujeto y como acto creativo: sueños, lapsus etc., lo inconsciente no era ya sino un adjetivo que se acercaba más a lo supuestamente resistencial de un sujeto para asumir alguna frustración o para abandonar algún tipo de gratificación infantil. Atrás quedó también, paradójico por la importancia que le dieron los postfreudianos al Yo, la concepción que Freud hizo en “Introducción al narcisismo” de este Yo como fruto de las identificaciones del sujeto en sus relaciones de “objeto”. Es como si se le pidiera al sujeto en psicoanálisis, un esfuerzo más para llegar a identificarse al psicoanalista que tendría la llave de la auténtica realidad.
Y atrás quedó, como un punto que fue inaceptable, de manera explícita o implícita, para muchos discípulos de Freud, y como eje central de las desviaciones posteriores, la reconceptualización freudiana de los principios que gobiernan el psiquismo humano en su obra Más allá del Principio de Placer con la introducción de la Pulsión de Muerte, como mecanismo inherente a la estructura, junto a la Pulsión de Vida. La intrincación-desintrincación de estas Pulsiones serán las que permitan entender teórica y técnicamente mecanismos como la resistencia, la repetición, o la transferencia negativa en su doble vertiente de “obstáculos” y de “progreso”.
Frente a este panorama Lacan planteará su “retorno a Freud” desde una perspectiva estructural. Tomará toda la obra de Freud, contextualizando los conceptos dentro de ella para establecer aquello que los une, los articula y que viene a dar una respuesta singular a la cuestión del sujeto, restableciendo así “el filo cortante” que supuso y supone el psicoanálisis frente a otras teorizaciones, sean éstas de índole idealista o empirista.
Cabe decir que este proyecto lacaniano irá tomando, en su desarrollo, un “estilo” propio, el de Lacan, que si bien no deja de aparecer como dificultoso, apunta a “rememorar”, en su sentido psicoanalítico y, por tanto, actual, las condiciones discursivas en las que apareció el psicoanálisis como respuesta. Se entiende así la remisión constante, histórica y en paralelo, a otras disciplinas como: Lingüística, Antropología, Filosofía, Matemáticas, etc.
Será, pues, bajo estas premisas que Lacan trabajará, en el Seminario I, las nociones teóricas y técnicas de resistencia y transferencia bajo la óptica de los mecanismos de defensa fundamentales: denegación, represión o forclusión, para deducir de ellos y contraponer a la conceptualización clásica del análisis de las resistencias, la del análisis del discurso. Es en la medida en que no se tiene en cuenta la constitución del Yo, como producto de las identificaciones especulares, que se confunde a este Yo, en su vertiente imaginaria (moi), con el sujeto. Para aclarar este punto Lacan introducirá su ya famoso “esquema óptico” o “experiencia del ramillete invertido” que amplía, su ya también famosa, aportación del “estadio del espejo como constitución del Yo”. En esta experiencia se trata de diferenciar y, a su vez, articular los registros Real, Imaginario y Simbólico. El imaginario humano (su relación a la imagen), a diferencia del animal, se constituye en una dependencia absoluta del registro Simbólico ( su relación a la palabra y al lenguaje). En el esquema, es la relación simbólica la que define la posición del sujeto como vidente, de sí mismo y de las relaciones intersubjetivas. La diferencia freudiana entre Ideal del yo, Yo ideal le permiten establecer esta diferenciación-intersección entre los Imaginario y lo Simbólico.