Detalle del articulo
  Lista de artículos    |   Volver a la página anterior


Lecciones de un maestro

publicado el 11/02/11 - 12:24

Pablo Esteban Rodríguez
Estudios de historia y filosofía de las ciencias
Por Georges Canguilhem
Amorrortu
TRAD.: Horacio Pons

Georges Canguilhem (1904-1995) presentó su tesis doctoral, conocida con el célebre título de Lo normal y lo patológico , en el mismo momento en que pasaba a ser miembro activo de la resistencia francesa contra la ocupación nazi. A partir de la década de 1950 se convirtió en el principal heredero teórico de la epistemología de Gaston Bachelard, a la vez que ejercía un papel importante en la enseñanza de la filosofía desde puestos encumbrados. Supo formar a varios autores que luego serían famosos: Deleuze, Foucault, Althusser, Derrida, Lacan, Simondon. En algunos casos, el impulso y la protección de estos pensadores lo llevó a mantener durísimas disputas con ex compañeros de estudios como Jean-Paul Sartre. Cuando murió hace poco más de una década, dio la sensación de que se había ido un maestro. Su obra es fundamental para la historia y la filosofía de la biología y la medicina, pero es paradójico que muy pocos de sus libros hayan sido escritos de manera sistemática. Canguilhem fue un pensador de conferencias y de artículos, de anotaciones realizadas para una ocasión determinada. Eso les confiere a sus escritos una combinación infrecuente de frescura y aplomo. La mayoría de los numerosos textos que componen Estudios de historia y filosofía de las ciencias están fechados entre 1957 y 1966; conforman una parte de sus posibles "obras completas", para las cuales ya existiría otro libro: Ideología y racionalidad en la historia de las ciencias de la vida , también publicado por Amorrortu, que cubre el período 1970-1976. En la variedad de escritos de este libro se destacan varios temas. El primero es la búsqueda de una delimitación de la historia de las ciencias respecto de otras disciplinas cercanas, como la epistemología. Más que buscar los criterios de verdad que elabora una teoría en función de una experimentación dentro de una ciencia determinada históricamente, la historia de las ciencias reconstituye dichos criterios en relación con las prácticas políticas y sociales que hacen posible esa ciencia o esa renovación de la ciencia. Esto supone tener en cuenta tanto la racionalidad interna de la disciplina como la historia, que la excede. De este modo, Canguilhem analiza las obras de Vesalio, Galileo, Fontenelle, Auguste Comte, Claude Bernard, entre otros. Dentro de esta serie se destacan, como un tema aparte, los dos escritos que dedica a Darwin en su doble condición de mentor de la teoría de la evolución y de precursor de la etología en La expresión de las emociones en los animales y en el hombre . Allí Canguilhem demuestra su equilibrio entre la consideración de razones externas y de las racionalidades internas de la biología decimonónica para desentrañar una teoría, como la de la evolución, que fue clave en todos los terrenos. Justamente cuando proliferan publicaciones relativas a Darwin tras cumplirse 150 años de la aparición de El origen de las especies , la mirada de Canguilhem se vuelve esclarecedora. Otro de los temas del libro es la construcción del legado de Gaston Bachelard. El autor expresa la necesidad de mantener el criterio de racionalidad de las ciencias como modo de interpretación de las mismas, que no es otra cosa que rechazar cualquier clase de relativismo histórico a la hora de juzgar saberes y técnicas. En este sentido, la de Canguilhem puede ser considerada como una postura intermedia que vincula la vieja epistemología y los análisis filosóficos sobre la ciencia con los desarrollos más recientes y en boga, como los estudios sociales de la ciencia y tecnología. Este ir y venir entre lo interno y lo externo a las ciencias se pone particularmente de manifiesto en otro de los puntos salientes del libro, que son los escritos dedicados a la biología del siglo XX. En ellos, una vez más, Canguilhem expone, incluso para el lector no familiarizado con el tema, cuestiones fundamentales de una ciencia que se ha transformado en la estrella del panorama contemporáneo. Además, el libro contiene textos específicos que analizan el lugar de la medicina a la luz de las transformaciones de la biología. Entre ellos debe mencionarse "El estatus epistemológico de la medicina", escrito cuando el autor superaba los 80 años, por la justeza con la que muestra la singularidad de la actividad médica -hoy tan demandada y a la vez cuestionada-, una singularidad que no se deja atrapar ni por la epistemología ni por los estudios sociales. Aquí se hace presente la originalidad y la firmeza del enfoque de Canguilhem, quien no aplica una teoría a un objeto, sino que estudia las distintas dimensiones de ese mismo objeto para captar su especificidad. En tiempos de una industria académica en expansión, la pasión que exhibe este maestro es digna de encomio. © LA NACION