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Prometeo re-encadenado-Juan Tugores Ques

publicado el 26/08/10 - 22:48

Ahora, los 'dioses' nos piden que renunciemos al bienestar y al progreso que creíamos consolidados En la versión más divulgada de la mitología, Prometeo fue castigado por los dioses por favorecer a los simples mortales dándoles libre acceso al fuego y otros avances que les permitieron mejorar sustancialmente su calidad de vida, reduciendo las distancias entre los humanos y los dioses. Según la interpretación de la historia del premio Nobel Douglass North, han sido inmensa mayoría los tiempos en que unas minorías han mantenido unos "órdenes sociales cerrados" en los que el control de los recursos básicos, desde la propiedad de la tierra hasta las armas, les permitía perpetuar su estatus privilegiado.
Que muy a menudo se apelase al "derecho divino" o al "orden natural" - o incluso a la condición divina de emperadores, reyes o caudillos-evidencia que las élites a las que enojó Prometeo han tenido traslaciones próximas en gran parte de nuestra historia.
El principal cambio histórico de los últimos pocos siglos ha sido la posibilidad de un acceso creciente de más segmentos de la sociedad a activos hasta entonces cerrados: la ampliación del derecho al voto, la liberalización del acceso a actividades empresariales, la ampliación progresiva de la educación han sido jalones de una insólita "sociedad abierta". El moderno Prometeo han sido las múltiples fuerzas y esfuerzos que convergieron en este cambio histórico que en las economías hasta ahora llamadas avanzadas se había traducido en democracia política, progreso económico y políticas públicas de bienestar social.
Pero los dioses tampoco aceptaron de buen grado esta rebelión de las masas. En los últimos tiempos se han estado gestando cambios que han encontrado en las desigualdades que han propiciado los nuevos marcos globales, en las mayores asimetrías en el reparto de los "dividendos de la globalización", en las desregulaciones financieras y de otros muchos tipos y, más recientemente, en la forma de repartir la enorme factura de la crisis, las fórmulas para encadenar al Prometeo de los tiempos modernos.
Aprovechando, es cierto, los excesos en la mala utilización por parte de los humanos de algunas de las herramientas que - como el fuego-bien utilizadas impulsan el progreso pero que tienen peligrosos efectos en caso de abuso, aunque con unas dinámicas de crisis auspiciadas por los dioses que siempre habían retenido posiciones clave en los mundos del dinero y los aparatos institucionales de poder nacional y supranacional.
Ahora aparecen cada vez con más crudeza reivindicando - con complicidades algunas esperadas y otras insólitas-encadenar de nuevo los logros de Prometeo, mediante renuncias al acervo de bienestar y progreso que creíamos - ingenuamente-haber consolidado.
¿Será este un nuevo final de la historia que convierta el ascenso de la democracia política y las políticas sociales en una excepción histórica? ¿Será este el verdadero legado de la crisis mucho más allá de unos puntos de retroceso del PIB?
Juan Tugores Ques - Catedrático de Economía de la UB - 26/08/2010 -LA VANGUARDIA