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"¿Quién decide si estás loco o no lo estás?"

publicado el 22/04/10 - 20:47

Silvia Ventura, jueza: Es uno de los dos jueces de Barcelona que determinan si un individuo ha de ingresar de forma forzosa en un hospital psiquiátrico, o si se suspende a alguien la capacidad de decidir su vida
--¿Ante qué circunstancia decide un internamiento psiquiátrico forzoso?
--Cuando, tras entrevistarme con la persona, compruebo que está en situación de riesgo, para ella y para los que la rodean. Y también cuando ese individuo no es consciente de que está sufriendo una enfermedad mental por la que precisa atención. Antes de decidir, escucho la valoración del médico forense. Decretar un ingreso involuntario quiere decir privar de libertad a una persona.
--Alta responsabilidad.
--Yo siento que ejerzo un trabajo de máxima responsabilidad: hago una protección de derechos. La Constitución dice que, en primer lugar, debe prevalecer la vida, y, en segundo lugar, la libertad. Después viene la salud. He de decidir si una persona está suficientemente grave como para quitarle la libertad.
--¿Los jueces que ejercen esa función tienen formación psiquiátrica?
--Esa es una de las reivindicaciones que hemos planteado ante el Consejo General del Poder Judicial, porque creemos que para hacer bien este trabajo es necesario tener una mínima formación psiquiátrica. De momento, cada cual la consigue por su cuenta, y se apoya en peritos y forenses de su máxima confianza.
--¿Quién solicita su intervención?
--Cualquier persona puede pedir al juez que valore a otra. Nosotros enviamos un telegrama al posible enfermo, una cita, y yo me entrevisto con él. Por lo general, existe un diagnóstico previo de enfermedad mental. Evidentemente, actuamos cuando es una causa justa.
--¿Qué tipo de diagnóstico?
--Eso varía, según el psiquiatra que lo establece. La psiquiatría es una cosa muy poco exacta: ante un mismo enfermo, un psiquiatra verá a un bipolar y otro dirá que es un esquizofrénico, según su criterio y escuela. Esa etiqueta, que ha cambiado a lo largo de la historia, no es determinante para que decida un ingreso forzoso. No hay enfermedades, sino enfermos. Yo observo cómo está la persona y veo si necesita protección.
--¿Comparte el criterio de que la pérdida de contacto con la realidad equivale a enfermedad mental?
--En parte. El contacto con la realidad puede estar marcado por la ideología: ¿quién valora que lo que haces, o cómo lo haces, es lo normal para la mayoría de la gente? ¿Quién determina que si no actúas como la mayoría estás enfermo? ¿Quién decide si estás loco o no lo estás? Eso varía en cada época. Hace 40 años, un homosexual era un enfermo mental. Y eso mismo se decía de los marxistas al acabar la guerra civil.
--¿Se tiene poca información sobre el trasfondo de estos enfermos?
--Sin duda. El tratamiento psiquiátrico actual es exclusivamente farmacológico y creo que eso, en el siglo XXI, debería ser revisado. Hay poquísimos psicólogos en los hospitales, lo que impide tener información sobre los enfermos. La psiquiatría oficial tapa síntomas, trata sin saber la causa del problema: la persona acude a una visita de 20 minutos cada dos meses, recibe una pastilla y le dicen que tiene el cerebro enfermo.
--¿Qué cambiaría?
--La psiquiatría occidental debería ser más amplia de miras, como en Oriente, y tal vez encontraría formas de curar menos cruentas, más holísticas e integrales, y más beneficiosas. Lo que ocurre es que aquí estamos dirigidos por la evidencia científica, que es una nueva religión, un imperialismo según el cual si te apartas de lo establecido por los científicos eres paranormal o esotérico.
--¿Cuántos internamientos forzosos decide usted cada año?
--En mi juzgado, el 40 de primera instancia de Barcelona, un millar. Después, vemos unas 500 peticiones de incapacitación de personas que no pueden valerse por sí mismas.
--¿Quién supervisa la situación del hospitalizado por orden judicial?
--El alta del enfermo queda a criterio del médico. El juez no puede intervenir en eso, aunque cada dos meses revisamos el caso: si sigue ingresado, me entrevisto de nuevo con él.
--¿Le incomoda esta situación?
--Nuestro papel es limitado. A veces, es casi como dar un cheque en blanco. Yo puedo decidir que una persona queda ingresada, pero no podré opinar sobre las condiciones en que pasará ese ingreso, qué tratamiento se le dará, qué día saldrá o si se le harán contenciones mecánicas. Y hay situaciones en los psiquiátricos catalanes que, como mínimo, son éticamente cuestionables.
--¿Contenciones mecánicas?
--Ataduras a los enfermos. En Inglaterra están prohibidas, pero aquí se hacen, en todos los centros, a criterio de la ética interna de cada institución. Y lo mismo ocurre con el tratamiento con electrochoque: no se ha estudiado qué le ocurre a quien lo recibe de forma continua. La ley dice que ante esos tratamientos, que ponen en riesgo la salud del enfermo, se ha de pedir autorización al juez, si la familia no los permite. En la práctica, no intervenimos.